viernes, 27 de noviembre de 2009

Líjame mucho...

Siempre que el individuo de a pie reflexiona sobre su rutina diaria, es capaz de hallar en ella multitud de detalles que le recuerdan cuánto hemos avanzado desde que empezamos a distanciarnos del mono. No obstante, basta con ponerse ante el televisor y ver anuncios como éste, para empezar a preguntarse en qué punto dimos la vuelta y decidimos volver a él.

Aunque podría parecer que el vínculo entre el anuncio y el mono, se debiera a la maliciosa insinuación de que el mensaje publicitario podría haberlo escrito un simio, lo cierto es que dicha relación se debe al cada vez más acuciante problema del vello facial en el hombre y, por qué no decirlo, también en el mono.

El punto de partida de dicho anuncio es un estudio realizado a mujeres entre 18 y 45 años, para conocer el grado de felicidad que les aporta su pareja. Las cuatro mujeres entrevistadas afirman estar sumamente satisfechas con sus maridos y con las habilidades que éstos han desarrollado gracias al hecho de tener barba, pero cuando se les pregunta si les gusta que sus maridos las besen, estalla la tragedia.

Intentado descifrar el enigma de este drama para aportar algo de luz a la cuestión, la conclusión ha sido clara y rotunda: si su marido se ha aficionado a usar la barba para fregar sartenes, lijar maderas, podar el césped o “limar asperezas”, está usted casada con un guarro que, si además, pretende andar besándola aún a riesgo de dejarle la parte del cuerpo que sea pertinente llena de aserrín, hierbajos o restos de la tortilla de patatas de la noche anterior, no es más que un desconsiderado y usted lo que tiene que hacer es buscarse a otro cuya única afición sea ver el fútbol. Verá usted cómo los besos dejarán de ser un problema y más ahora que la liga está tan emocionante.

Por otro lado, no queda claro por qué el estudio no incluye a las mujeres de más de 45 años, pero desde aquí apuntamos varias opciones:

1.Porque a esa edad, el grado de felicidad que les aporta su pareja les importa un pito.

2.Porque a esa edad, todos los hombres sueltan la pulidora y se sientan a ver el fútbol.

3. Porque a esa edad, las mujeres también tienen barba, de forma que los puñales vuelan en las dos direcciones.

En vista de las punzantes consecuencias que provoca el vello facial del hombre, es muy probable que efectivamente nos hallemos en viaje de regreso hacia el mono, y en tal caso es importante tener en cuenta dos cosas: la primera, que debemos aceptar los hechos con dignidad, y si hay que volver hasta el australopithecus, pues se vuelve. La segunda, que si “llegamos” y el australopithecus no está, a lo mejor habrá que ir a buscarlo a la redacción de alguna empresa de publicidad.

viernes, 20 de noviembre de 2009

Place me the piglet

Una de las primeras lecciones que se imparten en yese y exade es aquella que prepara a sus alumnos, futuras promesas de la GESTIÓN UNIVERSAL, para aquél delicado momento en que toca colocar al lechón de alguien.

Un lechón, según la RAE, es un cochinillo que todavía mama, pero en el mundo de las grandes máquinas empresariales, un lechón es aquél hijo/hermano/sobrino/etc de alguien poderoso, motivo por el cual hay que darle un buen puesto con independencia de sus capacidades. Concepto que, en el argot de la calle, se conoce como el puto cerdo enchufao.

El noble arte de colocar al lechón, se viene practicando desde tiempos inmemoriales, de hecho se tienen indicios de que cuando la primera meretriz se apoyó sobre la primera esquina y negoció con el primer posible cliente, aquél cliente YA VENÍA de colocar un lechón. Antiguamente era práctica habitual entre las buenas familias aquello de que el varón mayor se quedaba las propiedades y los títulos, el mediano se iba como capitán de las tropas de su majestad a expoliar algún remoto lugar de Asia y a hacer un catálogo de enfermedades venéreas desconocidas, y al pequeño lo mandaban pal Vaticano a ver si salía obispo. De lo que se deduce que, durante siglos, la inmensa mayoría de los altos cargos de nuestra iglesia y ejército han sido ostentados por lechones. Dicho sea desde el cariño.

Hoy día, en vista del inexplicable desprestigio que padecen estas dos grandes instituciones, añadido a la repentina manía que tienen algunas empresas privadas con aquello del rendimiento y el valor añadido, cada vez es más difícil encontrar un buen sitio para colocar al lechón. Y es que los lechones también tienen su amor propio, así que si tiene usted un puesto de responsabilidad con personal a su cargo, y le colocan un lechón, debe tener presentes una serie de normas:

1. El lechón trabaja porque quiere, así que no le obligue.

2. No lo mezcle con la tropa, no vaya a darse cuenta de que es el único que tiene contrato.

3. Hay que hacerle visitas periódicas en actitud amistosa para que se sienta útil y no se desmotive.



4. No hay que poner “peros” a su calendario de vacaciones. Que el rey no sube a Baqueira todos los días.

5. Y sobretodo, hay que pagarle bien, no sea que se vaya a otro sitio a seguir haciendo NADA.

Por todo ello, se concluye que hoy en día el lugar ideal para colocar al lechón, es la administración pública y sucedáneos, que para eso se inventaron los cargos de confianza, a ver si se han creído que un lechón va a hincar los codos pa sacarse unas opos. Así que si tiene usted algún joven pariente que no acaba de encontrar su camino y dispone de buenos contactos dentro de la esfera política, no le de más vueltas y llámelos. Si le salta el contestador diciendo que están en la cárcel, ya tendrá usted la seguridad de que quedan plazas vacantes.

viernes, 13 de noviembre de 2009

'Procreíza' como puedas

La disciplina filosófica lleva años dilucidando alrededor del enigma suscitado entre la naturaleza y la cultura, es decir, ¿somos lo que nacemos o somos lo que aprendemos?. La respuesta, en el ámbito de la filosofía, sigue siendo una incógnita pero en el ámbito de la familia, hace ya miles de años que se halló la respuesta, que es DEPENDE. Y depende básicamente de dos variables:

1. El papel que juega el responsable del vástago: engendrador o bien educador, entendiéndose por engendrador al que se limita a “hacer la comanda”, y por educador al que coge “la comanda” y se la cuelga de la chepa hasta el final de sus días.

2. La idiosincrasia del vástago en concreto, concepto que se revela a través de sus actos, o sea que o bien es un primor o es un cafre, dicho sea desde el cariño.

Cruzando las variables anteriores, se generan las cuatro situaciones tipo que, en el ámbito de las reuniones familiares se combinan en base a lo que los expertos denominan el barria domus o, lo que es lo mismo, el ‘barrer pa casa’ de toda la vida:

1. Engendrador / primor: ha salido a mí, soy la hostia.
2. Engendrador / cafre: la familia me lo está malcriando.
3. Educador / primor: lo llevo más firme que una vela, soy la hostia.
4. Educador / cafre: no se a quién coño habrá salido.

Seguimos para bingo. La cosa no queda ahí, todavía puede ser más enrevesada. Pongamos el ejemplo de una abuela que habla de su primor de nieto:

-Si lo está criando la madre, es una cuestión de genética.
‘qué suerte ha tenido la lagarta’

-Si lo cría el padre
‘lo está educando como hacía yo con él’

-Si lo están criando a medias, lo de la madre no cuenta,
‘a las horas que llega…’

-Si lo están criando en un internado,
‘qué buen internado escogió la lagarta’.

-Si no lo cría nadie: la genética, pero la de la abuela claro,
‘igualito que mi hermano Pepe’

-Si lo está criando la abuela, es una cuestión de método,
‘si no fuera por mí…’

-Si lo cría el abuelo,
‘pero al final siempre me tengo que encargar yo’

Compren más cartones. Ahora el caso de la misma abuela con un nieto cafre:

-Si lo está criando la madre,
‘es que no sabe educarlo’

-Si lo cría el padre
‘pero el crío ha salido a la madre’

-Si lo están criando a medias, la madre lo estropea todo,
‘a las horas que llega…’

-Si lo están criando en un internado,
‘eso no hay internado que lo arregle’

-Si no lo cría nadie:
‘conmigo tendría que dar…’

-Si lo está criando la abuela,
‘si es que es igual que la madre’

-Si lo cría el abuelo,
‘si no lo supo hacer con sus hijos…’

La conclusión a todo este galimatías es que la filosofía es un fraude, que sólo ha servido para que los griegos se pasearan en túnica por el ágora y se intercambiaran los teléfonos. Pero si las preguntas que formula son tendenciosas, las respuestas son el “barrer pa casa” por excelencia… exactamente igual que cuando alguien afirma que el tamaño no importa.

viernes, 6 de noviembre de 2009

Algo pasa con Heidi

Hace ya algunos años, la universidad de queimbrig puso en marcha un ambicioso programa de investigación con el objetivo de indagar en los orígenes de los patrones de comportamiento en el individuo adulto. Para ello se sometería bajo riguroso estudio a un grupo de hombres y mujeres que fueran muestra representativa del poderío y empuje del imperio británico. Pero como estaban todos borrachos, hubo que aplazar el proyecto para mejor ocasión.

Tras el interés suscitado por la malograda iniciativa, el ayuntamiento de madrit, decidió darle una salida digna a los ahorrillos que tenían para la construcción del puerto deportivo y retomaron el proyecto, pero con el ir y venir de papeles para formalizar la inversión, parte de ésta desapareció dentro de una bolsa de basura negra y nunca más se supo, de manera que hubo que rebajar las expectativas iniciales y los estudios acabaron centrándose en "la repercusión emocional del arquetipo femenino de los dibujos animados de los 80 y 90". Según ese estudio, los modelos que más han calado en los adultos de hoy, son:


1. Pipi Langstrum o la niña indigente. Su padre es un pirata y nunca está en casa, ella vive con un burro y un mono y presenta una discapacidad evidente para combinar los colores.
2. Las princesas florero. Julieta y Romy, vulnerables y temerosas siempre acaban siendo objeto de secuestro o intento de parrillada. Con una autoestima al borde del cataclismo sueñan, no con salvarse, sino con casarse y, aunque parezca incompatible, acaban consiguiendo ambas cosas.
3. Las señoras de. Conscientes de que su presencia sólo sirve para justificar que los protagonistas son católicos y heterosexuales, Teela y Mrs. Pacman son mujeres al borde de un ataque de nervios. La primera porque su novio He-Man gasta más laca que ella, y la segunda porque su marido está enganchado a las pastillas y se vuelve loco tras unas faldas de dudoso género.

Pidiendo a gritos una asistenta social están todas mientras que, contra todo pronóstico, el informe no hace mención alguna de Heidi. Ante la estupefacción inicial y las posteriores protestas populares, la ULFA (unión libre de feministas antisistema) emitió un comunicado en el que se desgranaban los motivos por los cuales Heidi NO es un modelo perpetuado por las mujeres del siglo XXI, ya que a éstas:

1. No les gusta beber leche directamente de la cabra.
2. No les gusta corretear por la montaña, sin instructor.
3. No se juntan con pastores, a menos que sea un reality.

Después de que dicho comunicado viera la luz pública, el ARME (asociación recalcitrante de misóginos empedernidos) emitió otro comunicado que ponía de relevancia todos aquellos puntos que son comunes entre Heidi y la denominada “mujer moderna”:
1. Viven de sus abuelos
2. Pierden la cabeza por cualquier bicho
3. Tiran de la silla de sus amigas
4. Se confunden entre las cabras.

La conclusión es clara, y es que algo pasa con Heidi, un icono indispensable de nuestra infancia del que seguramente se sabe menos de lo que se cree. Se prepara una nueva investigación que será financiada con las donaciones privadas que habían sido destinadas al Palau de la Música. Seguiremos informando.