viernes, 26 de febrero de 2010

viernes, 19 de febrero de 2010

El viajar es un 'pacer'


En el primer mundo, viajar es una práctica bastante habitual en sus cuatro modalidades básicas: viajar por el espacio, viajar por el tiempo, el viaje espiritual y viajar en agosto. De todas ellas, la última es la que ha tenido una mayor aceptación al tratarse de la modalidad que menos requerimientos exige ya que, desafortunadamente, para viajar por el espacio hace falta una nave, para viajar por el tiempo hace falta imaginación y para los viajes espirituales hacen falta drogas. Pero nada de eso impide que, entre estas variedades menos extendidas se produzcan situaciones en las que se vislumbra algún que otro prejuicio:

Viajar por el espacio:
- Me he unido a una expedición para conocer marte.
- Qué bien, ¿sabes si hará sol?

Viajar por el tiempo:
- Me voy a visitar valladolid.
- Qué bien, ¿sabes si usan euros?

El viaje espiritual:
- Me voy a fumar este porrito a ver si concilio el sueño.
- Personas como tú degradan nuestra sociedad.

Aún así, más interesante que los viajes, son los viajeros, porque la idiosincrasia del viaje da para mucho:

1. El hippie que carga 30 días con una mochila, come lo que se encuentra, se afeita con una chapa de coca-cola y, cuando vuelve, una revista de prestigio internacional le compra las fotos del viaje y se pasa los seis meses siguientes tocando la flauta.

2. El gili que intenta cargar 30 días con una mochila, comer lo que se encuentra y afeitarse con una chapa de coca-cola y, cuando abre los ojos, toda su familia está con él en el hospital.

3. El que pasa quince días en un complejo turístico de lujo en el Caribe, vuelve gordo, ebrio y maravillado de que “los nativos” hablaran inglés.

4. El que se va a su pueblo, como cada año y vuelve gordo y ebrio y se pasa una semana escondiéndose del sol.

Pero a pesar de todo lo dicho, lo más satisfactorio de hacer un viaje, es explicarlo y enseñar las fotos, TODAS, porque son tan bonitas que difícilmente puede uno hacer una selección sin desmerecer a ninguna, no obstante, hay quien se inclina más por los reportajes temáticos:

1. El gastronómico: el carpaccio del primer día, los bollitos del almuerzo, el frankfurt en el aeropuerto…

2. El egocéntrico: 'nosotros en roma, nosotros en milán, nosotros en florencia… ¿la cúpula? un monumento que tienen allí'.

3. El cansino: iglesia, iglesia, monolito… estatua, monolito, museo.

4. El chungo: un gato en la plaza del Louvre, un poste de teléfono con graffitis, una señora haciendo punto…

No obstante, lo mejor que puede pasarle a usted es que le ofrezcan ir a ver un reportaje del tipo “El divino”, porque por mucho que se hable de él, al final nadie llega a verlo.

viernes, 12 de febrero de 2010

viernes, 5 de febrero de 2010

'Alien' se ha comido mis deberes

La ciencia ficción es un género profundamente marcado por la contradicción que su propio nombre indica: por un lado, la palabra ciencia, asociada al rigor, y por otro, la palabra ficción, generalmente asociada a todo lo demás. Y el ser humano, en su intrínseca debilidad por cualquier cosa que sea improbable, ha resultado ser un ferviente consumidor de este género, especialmente en su faceta cinematográfica, porque el cine de ciencia ficción ha sido tan prolífico, que a día de hoy podemos distinguir entre una variedad considerable de sub-géneros:

1. El sub-género onírico: cuando a los cinco minutos ya estás durmiendo.

2. El sub-género translacional: cuando preferirías estar en cualquier otro lugar del mundo.

3. El sub-género catastrofista: cuando sales del cine pensando “quisiera ser un pez”.

4. El sub-género purista: cuando te evoca la primera vez que te fumaste un puro.

5. El sub-género paranormal: cuando resulta inexplicable que alguien haya decidido invertir su dinero en producirlo.

6. El sub-género em-pático: cuando te cagas por las paticas pa’bajo.

7. El sub-género bichoso: bichos del tamaño de un oso.

Pero el siglo XXI está siendo testigo del despunte de un nuevo sub-género, véase si no la última producción Pisney para televisión: de acción delirante y un argumento insólito en el que dos adolescentes salvan al mundo mientras se ligan a la animadora y se gradúan, en el mismo día. El caso es, como usted comprenderá, que lo de salvar al mundo forma parte del “relleno” del guión, y que lo que no tiene desperdicio ninguno es el motivo por el cual el mundo necesita ser salvado ESTA VEZ: efectivamente, si abandonó usted su desodorante porque emitía gases que agredían a la atmósfera, resulta que ha renunciado usted a tener vida sexual por un argumento absolutamente falto de rigor y es que, en realidad, mientras nuestros gobernantes estaban en Kyoto deshojando la margarita, los marcianos de Marte nos estaban gratinando cual coliflor. Es el nuevo y revolucionario sub-género denominado "pass-the-brown".

Y es que lo de echarle la culpa al que no está presente es una costumbre muy humana y tiene la virtud de ser un recurso absolutamente extrapolable:

- Si no llevas los deberes hechos es porque “alien” se los ha comido.
- Si se dispara la factura del teléfono es porque ETE estuvo haciendo algunas llamadas.
- Si en tu fábrica hacen un ERE es porque se llevan la producción a Marte.

No está tan mal pensado, teniendo en cuenta que nuestra relación con los extraterrestres hace ya tiempo que está bastante fría y no piensan más que en matarnos, envasarnos al vacío, comernos, o las tres en ese orden … cuando no nos piden derechos de autor. Afortunadamente, en este caso se conforman con aniquilar a la humanidad para quedarse con el planeta, todo un clásico.

Pero al margen de todo lo dicho, si se haya usted alguna vez en la situación de que un ser lejano se le dirige en un idioma incomprensible e insiste en que le acompañe a otra galaxia, desengáñese, eso no es ciencia ficción, probablemente esté usted viendo el telediario y se aproximen elecciones...