miércoles, 7 de diciembre de 2011

Tanga de leopardo (II)

Siguiendo la (i)lógica del anterior post, seguimos abordando aquellos temas sobre los que usted no leería ni una triste línea de no hallarse bajo el título TANGA DE LEOPARDO. Efectivamente, vamos a tratar sobre el VINO ECOLÓGICO. Y es que la concepción que se tiene, en general, sobre el vino ecológico es el de aquella bebida que únicamente se prueba cuando la compra otro y de la que se tiene la estúpida percepción de que no emborracha.  Es por ello que, basándonos en la firme convicción de que la embriaguez debe ser producto exclusivo del vicio y no de la ignorancia, nuestro equipo de investigación ha desplegado todos sus medios para desvelarle, en exclusiva, ese misterio que lo ha llevado a usted de cabeza durante tanto tiempo: “Si parece igual, sabe igual y emborracha igual ¿por qué no vale igual?”. En dos palabras: Lobesia botrana.

La Lobesia botrana, también conocida como la polilla de la uva, estropea los frutos en su etapa larvaria con la misma rapidez que la televisión privada estropea los contenidos. Y es que la Lobesia botrana tiene la bien merecida fama de ser más mala que un polo de caldo. Y aunque durante años se ha mantenido una infructuosa lucha para detener su propagación, los verdaderos resultados no se han obtenido hasta muy recientemente. Y es que, contra todo lo que usted pudiera haber imaginado, el principal azote de la polilla de la uva se basa en evitar su apareamiento y, por ende, las larvas. Por lo que nuestro equipo de investigación ha barajado tres posibles hipótesis en las que se basa dicho método:

1.Conseguir que la polilla pierda la líbido:
-¿A qué hora libras nena?
- Después de pasar por la lavandería, recoger a los niños del cole y preparar la cena.
- Pues estaré en el bar viendo el fútbol

2.Conseguir que la polilla “se vuelva” gay:
-¿A qué hora libras nena?
- En media horita
-¿Nos vamos de rebajas?

3.Conseguir que la polilla se haga un lío:
-¿A qué hora libras nena?
- ¡Eh, que soy un pulgón!
- Hoy todas con la misma excusa…

Y usted se preguntará ¿qué tiene que ver eso con que el vino sea ecológico? y ¿cómo se confunde sexualmente a una polilla?. Normal que se lo pregunte. El método de la confusión sexual parece no ser contaminante, ni tóxico, promete afectar únicamente a la polilla de las narices y consiste en formar una gran nube de feromona sexual, que provoque la desorientación de los machos, y que estos sean incapaces de localizar a las hembras y fecundarlas. Recuerde que seguimos hablando de polillas. En resumen, y para que se haga usted una idea de la magnitud de la confusión, el caso es que tal es el pitote que se arma con todas las Lobesias alborotadas y buscando la manera de sin saber por dónde, que se han dado muchos casos en los que ha sido necesario suministrarle prozac a la uva para que no se traumatice.

Para acabar, y en vista del calado de lo anteriormente expuesto, debe usted saber que ya se están realizando las gestiones oportunas en relación al famoso enunciado del “Efecto mariposa” (el aleteo de las alas de una mariposa pueden provocar un Tsunami al otro lado del mundo) que en adelante tendrá el siguiente redactado: el aleteo de una polilla al otro lado del mundo puede significar que se dirije hacia su casa para follarse a su canario.

Y tal vez, solo tal vez, la polilla lleve puesto un TANGA DE LEOPARDO...