miércoles, 28 de agosto de 2013

Menos sombras, Caperucita.

O todo lo que usted necesita saber para copar las sobremesas familiares hablando de "CINCUENTA SOMBRAS DE GREY" 


Si a usted le hablaran de un tipo guapetón y misterioso que entiende de vinos y va a todas partes en su helicóptero, que en su tiempo de ocio ejerce de amo sádico y que tuvo una infancia traumática junto a una madre drogadicta que le apagaba las colillas en el pecho… su reacción natural como persona en su sano juicio bascularía entre una de estas tres reflexiones:
  • «Cada uno con su helicóptero hace lo que quiere» o
  • «No todos los que entienden de vinos, entienden realmente de vinos» o
  • «Es una historia desgarradora porque fumar es malísimo para la salud»
Pero lo cierto es que usted vendería a su propia madre por leer la historia del tipo en cuestión; la historia de un ser bello y atormentado, incapaz de querer a nadie sin hacerle más pupita que un cubrecama de esparto. Pero si esa es la historia que a usted le interesa, entonces tendrá que leer otro libro.

Por otra parte, si a usted le hablaran de una universitaria intelectual y apocada que trabaja media jornada en una ferretería y cuya única incursión sexual hasta el momento ha sido espantar a las abejitas que intentaban polinizar a sus geranios… su reacción natural como persona en su sano juicio sería mediante alguna de estas tres reflexiones:
  • «Esa criatura sencillamente no existe» o
  • «Esa criatura pertenece a un poderoso y encriptado lobby religioso-económico-social que no voy a mencionar» o
  • «Esa criatura sí existe, se llama Noreen y aparece en las ventanas emergentes de internet cuando intentas bajarte alguna película»
Pero usted también vendería a su propia madre por leer la historia de ese ser inexplicablemente aséptico, a punto de descubrir que un anclaje con orificio avellanado no es solo un efectivo mecanismo para nivelar estanterías. Y en tal caso, si esa es la historia que a usted le interesa, siento decirle que también tendrá que buscarla en otro libro.

Y entonces ¿en qué dirección viajan las chorrocientas páginas de “Cincuenta sombras de Grey”? Muy fácil: hacia las chorrocientas de “Cincuenta sombras más oscuras” y éstas a su vez, a las de “Cincuenta sombras liberadas” donde es de esperar que el conflicto de amor imposible entre ambos personajes quede resuelto. Llegados a este callejón sin salida, ya son muchos los que empiezan a sospechar que el éxito del libro sea únicamente consecuencia del efecto calentón. Y para analizar dicha hipótesis, estableceremos el marco de mecanismos de resolución “estándar” para un calentón:
«A»: puerta principal.
«A’»: “la otra” puerta. Por la que no se produce ningún embarque, al menos en el primer libro.
«B»: escotilla.
«C»: la réplica a «B».
«D»: la más ingenua si usted quiere pero también la menos pródiga. Algo así como "para llamar, pulse los timbres repetidamente"
Dicho esto, que cada cual juzgue por sí mismo:
  • Primera noche en la cama de Grey: «D» + «A» + «A»
  • Jacuzzy de Grey: «B» + «C» + «A»
  • Y a partir de aquí todo son «A» variando previos y atrezzo (cubitos de hielo, una corbata, bolas chinas, un espárrago, etc) y los escenarios: cama de Ana, caseta del embarcadero de los padres de Grey, habitación de juegos de Grey, escritorio de Grey, habitación de hotel…
En conclusión, nada que no emitan en abierto algunos canales de televisión un sábado al mediodía.

Y entonces, pensará usted, si no se trata de la incursión en la psicología de los personajes, ni de la potencia del conflicto ni de la excepcionalidad en la resolución de calentones, solo queda el interés que pueda despertar el mundo oculto y sombrío del sadomasoquismo. Y aunque en la novela se describe detalladamente una habitación totalmente equipada y se producen algunos episodios de azotes, no es fácil confirmar si satisface rigurosamente tales intereses, pues le sorprenderá saber lo muy reservados que son los sadomasoquistas para sus cosas. Por ello se remitieron formalmente nuestras dudas al apartado de correos de la S.S.S. (Sociedad Sadomasoquista Secreta):
  • «¿Responde Christian Grey al perfil de sádico medio?»
  • «¿Consideran que la descripción que se hace en la novela sobre arsenal y prácticas es suficientemente rigurosa y detallada?»
  • «Y por último, pero no menos importante ¿qué opina el colectivo de la S.S.S. acerca de la novela?»
La respuesta con sello oficial no se hizo esperar, un solo concepto dominando el resto de hoja en blanco: 
«A’»