martes, 26 de noviembre de 2013

El fenómeno «Krankenschwester»

La práctica de la inmersión ha venido ofreciendo buenas prestaciones siempre que se ha realizado en los medios adecuados: el agua hirviendo (por aquello de que lo arranca todo), el agua del mar (por aquello de que hay mucha), el agua del Carmen (por aquello de la salud) o el agua bendita (por aquello de que es mentira). Muy diferente, sin embargo, ha sido cuando dicha práctica se ha exportado al campo de la enseñanza, pretendiendo que la materia a impartir sea una especie de enorme sopa donde el alumno —un fideo seco— va a «engordar» en conocimientos por el simple hecho de sumergirse en ella. Pero de entre las tentativas de inmersión académica más arriesgadas, indudablemente se halla la que se viene realizando con el idioma alemán que, como todo el mundo sabe, es una «sopa» cuyo grado de fluidez oscila entre el arroz con leche y el flan de vainilla. Y aunque aún no existen estudios que certifiquen la imposibilidad de emplear la inmersión para impartir dicho idioma, sí se ha comprobado que su práctica obliga al alumno al peregrinaje a lo largo de tres estadios dignos de ser inmortalizados en un retablo:
1.   Las primeras clases o «El infinito bucle de los horrores»: todo el mundo está perdido y se agarra a lo escrito en la pizarra como si de un bote salvavidas se tratase.
    ¿Qué es eso de Die Frage?
    Es «la pregunta»: Wie heißen Du?
    ¿... Du?
    ¿Cómo te llamas?
    Yo, Lola.
    No, que esa es la pregunta.
    ¿Qué pregunta?
    ¡Cómo te llamas!
    ¡Yo, Lola!
2.   A mitad de curso o «Nacemos en un valle de lágrimas»: la sensación de ignorancia se acrecienta y el alumnado reacciona al modo del ignorante estándar: desconfiando y con acritud.
   Welche Uhr haben Sie?
    ¿Todo eso para decir «tienes hora»¿en serio? ¿no hay otra forma más simple?
    Sí; éste sería el modo formal, pero luego veremos otros más sencillos.
    Eso lo dice usted ahora, pero de ahí a que lo cumpla…
    Pues veamoslas ahora: para preguntar la hora de un modo más
    No no no. Mejor hagamos un trato:usted lo deja ahí y yo me compro un reloj.
3.   Durante las últimas clases o «Bienvenido al Super-Wok»: tras superar diversos escollos, una falsa sensación de euforia invade el aula, así como la profusión de conversaciones de difícil digestión.
    Halo. Ich bin Zeichner.
    Guten Tag. Mein Bruder ist Uhrmacher.
    Danke. Dein Nachbar hat einen Papagei.
  ¡Eh! a mi padre ni tocarlo.
Sin embargo, la experiencia demuestra que tras dicho peregrinaje, el alumno efectivamente emerge totalmente rebozado en arroz con leche y SÍ, también sabiendo algo de alemán, con algunas excepciones:
    Welche sprechen Sie?
    ¡Yo, Lola!
Porque no se debe caer gratuitamente en el pesimismo de «es un idioma tan difícil…»; piense usted un instante en los pobres alemanes que no han tenido otra alternativa y que no se quejan; que por rematadamente rubios que sean no se les puede negar que son infinitamente más sacrificados y disciplinados que nosotros y que, sin duda, ahí reside la explicación al fenómeno «Krankenschwester».

Y es que lo más sorprendente no es que con semejante pitote alfabético sean igualmente capaces de decirse cosas bonitas o que no padezcan todos una luxación crónica de garganta; lo verdaderamente fascinante es que condenados como están a pronunciar Krankenschwester solo para hacer venir a una enfermera, estuvieran tan, tan a puntito de ganar la guerra.

martes, 5 de noviembre de 2013

Demasiado MARACUYÁ (2)

Por no decir FRUSTRACIÓN, que entonces pasan de largo.

La primera parte de este didáctico post sobre el maracuyá dejó en el aire la justificación de la segunda gran verdad que recoge al respecto la 1ª Ley de la termodinámica: «el maracuyá no se destruye, solo se transforma»
Para el caso de que sea usted uno de esos irresponsables que aún no sabe en qué transforma sus cosas, puede salir de dudas mediante el mundialmente conocido TEST DEL MARACUYÁ:
1.   La vecina de al lado, que tanto le gusta, lo mira a usted como si hubiera matado a su gato (y eso que ya le explicó que fue un accidente). Usted:

A) Encarga una réplica en látex (de la vecina, no del gato) y duerme con ella hasta el fin de sus días.
B) Comprende que el luto por el gato la mantiene sumida en tal tristeza que no puede embarcarse en ninguna aventura romántica.
C) Repara, por primera vez, en la peca tan inadecuada que tiene esa mujer junto a la ceja.
D) Recupera su afición de fabricar miniaturas de tanques de la Segunda Guerra Mundial con palillos defectuosos.

2.   Su madre insiste en poner pimiento en todo lo que cocina por más que a usted le provoque urticaria. Usted:

A) Acompaña cada plato con un gin-tonic.
B) Comprende finalmente el sentido de «¡Estoy hasta las narices de tenerte a comer todos los días!» que su madre siempre profiere a través del interfono.
C) Se da cuenta de lo mucho que el pimiento tiene en común con las alcaparras (que le encantan).
D) Aparta uno por uno todos los trocitos de pimiento y los compone sobre la servilleta de modo que pueda leerse «MADRE NO HAY MÁS QUE UNA»

3.   Su jefe, mientras salía por la puerta, ha vuelto a encargarle un informe que va a estirar innecesariamente su jornada. Usted:

A) Atraca la máquina de auto-vending y redacta afanosamente con dos donettes por carrillo y un sugerente mostacho de chocolate.
B) Llega a la conclusión de que es el único empleado capacitado para escribir con solvencia a partir de las seis de la tarde. El resto se han convertido en calabazas.
C) Mira por la ventana y se convence de que esa preciosa esfera amarilla que pende del cielo es un preludio de guerra nuclear y, por tanto, es mucho más seguro quedarse en la oficina.
D) Redacta el informe «Idoneidad del paso de una línea de alta tensión a través de un campo de alcachofas» con versos alejandrinos.

4.   Sus amigos de toda la vida siguen refiriéndose a usted mediante un estúpido apodo acuñado durante su más tierna infancia. Usted:

A) Ya ni lo oye porque antes de quedar con ellos se pone hasta las cejas.
B) Descubre lleno de gozo que ellos aún lo ven a usted como el niño que fue.
C) Asume que ese mote es una palabra que en cualquier otro idioma podría significar cualquier otra cosa.
D) Borda con punto de cruz la camisa que siempre se pone para salir, con el mensaje «Saluda a PICHACORTA»

En conclusión:
  • Si ha contestado principalmente la opción A, usted COMPENSA el maracuyá mediante sustitutivos de dudosa moralidad.
  • Si se ha decantado más por la opción B, usted RACIONALIZA el maracuyá, con las limitaciones que le impongan sus capacidades mentales.
  • Si ha preferido la opción C, usted NIEGA el maracuyá, por lo que a ojos de sus semejantes es probable que parezca usted aún más tonto de lo que es realmente.
  • Si se ha sentido más familiarizado con la opción D, usted SUBLIMA el maracuyá es decir, reconduce la energía del maracuyá para crear cosas «bonitas». En tal caso significa que usted alberga inquietudes artísticas y tiene un espíritu sensible, por lo que puede afirmarse con total seguridad que el maracuyá va a ser el menor de sus problemas.